A casi un año de su emotiva e inesperada despedida, la historia entre el máximo referente del básquetbol puertovarino y el club escribe un nuevo e importante capítulo. Patricio Arroyo Varela está de regreso en Puerto Varas Basket.
El histórico “8”, poseedor de todos los récords de presencia y liderato en la institución lacustre (265 partidos y más de 6.700 minutos), vuelve a vestirse de azul y blanco tras una temporada lejos de la ciudad de las rosas, donde defendió la camiseta de ABA Ancud en el Torneo de Transición 2025 y en el reciente Apertura 2026.
El retorno de la identidad y la experiencia
La salida de Arroyo a mediados de 2025 dejó un vacío gigante en el armado del equipo. Tras no llegar a un acuerdo de renovación en aquella oportunidad, el base buscó nuevos rumbos en su natal isla de Chiloé, sumando valiosa experiencia competitiva con el cuadro ancuditano. Sin embargo, el arraigo familiar y deportivo con la cuenca del Llanquihue terminó pesando para sellar su retorno a la ciudad donde formó su hogar.
Hijo de Patricio Arroyo Olivares (bicampeón de DIMAYOR con Provincial Llanquihue), el experimentado conductor vuelve al Gimnasio Fiscal con la misión de aportar su jerarquía a un plantel que, con él en cancha, firmó la mejor campaña histórica del club al alcanzar las semifinales de la Liga Nacional Uno en 2025 y levantar el bicampeonato de la Copa Chile en 2021.
“Quiero ganar campeonatos”
Al momento de su partida, Arroyo fue claro en sus ambiciones individuales: “Yo en lo personal quiero ganar campeonatos y estar dentro de los mejores”. Su regreso a Puerto Varas Basket parece alinearse nuevamente con las aspiraciones de la dirigencia y el cuerpo técnico para los desafíos que vienen, buscando mantener, y hacer crecer, al representativo lacustre a los puestos de avanzada en el plano nacional.
Con 265 partidos oficiales en el cuerpo vistiendo esta camiseta, cada minuto que sume de aquí en adelante el base seguirá agigantando una leyenda que ya incluye 2.124 puntos y 922 asistencias en la historia del club.
La hinchada puertovarina, que despidió con nostalgia a su gran símbolo en julio pasado, hoy celebra la vuelta de una pieza clave.