Entre el 5 y el 29 de enero de 2026, el básquetbol formativo volverá a ser protagonista del verano en Puerto Varas con la realización de la Escuela de Básquetbol Formativa AO, iniciativa dirigida por el puertovarino Alfredo Oyarzún, profesor de Educación Física y entrenador nacional, referente histórico del desarrollo cestero en la ciudad y en el sur de Chile.
La escuela se desarrollará en el Gimnasio de la Escuela Grupo Escolar y está orientada a niños, niñas y jóvenes en categorías mixtas, con un enfoque centrado en la formación integral a través del deporte.
El programa contará con dos niveles. El primero está dirigido a niños y niñas de 4 a 12 años, quienes tendrán sus actividades de lunes a jueves, entre 16:00 y 18:00 horas. El segundo nivel es para jóvenes de 13 a 18 años, que en los mismos días realizarán sus entrenamientos entre 18:00 y 20:00 horas.
El valor de la matrícula es de $30.000 y la mensualidad de $90.000, lo que incluye cuatro días de entrenamiento a la semana y la camiseta oficial de la escuela de verano.
Las inscripciones y consultas se realizan vía Whatsapp al +56 9 7909 0707.
Más información en Instagram @escueladebasquetbolao y en el sitio web www.escueladebasquetbolformativaao.com.
Una escuela con sentido formativo
La Escuela de Básquetbol Formativa AO no es una iniciativa aislada ni coyuntural. Se sustenta en una filosofía pedagógica construida durante más de cuatro décadas, donde el aprendizaje técnico convive con el desarrollo de valores humanos fundamentales.
La propuesta pone el acento en la motivación del deportista, utilizando metodologías de enseñanza comprobadas y adaptadas a cada etapa de desarrollo. En ese contexto, se promueven valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad, el respeto, la resiliencia y la perseverancia. En el caso del mini básquetbol —dirigido a menores de 12 años— el énfasis está puesto en la participación, el disfrute y la experiencia educativa, evitando la presión competitiva temprana.
La metodología aplicada combina aprendizajes de los modelos serbio, americano y argentino, ajustados al contexto local y a las distintas edades, permitiendo que cada participante tenga un rol activo durante todo el entrenamiento.
“En el deporte formativo no hay atajos”
En sus columnas de opinión más recientes, Alfredo Oyarzún ha reflexionado sobre el rol del formador deportivo en la actualidad, advirtiendo sobre los desafíos de una época marcada por la inmediatez y la tecnología.
“Formar no es solo entrenar para ganar, es educar en valores, acompañar procesos y mantener viva la vocación”, plantea, subrayando que el verdadero éxito del formador no se mide en títulos, sino en la calidad humana de quienes pasan por sus procesos.
El entrenador ha manifestado también su preocupación por el vacío en la preparación de nuevos entrenadores y monitores, y por la pérdida de espacios de capacitación presencial y aprendizaje colectivo. Para Oyarzún, la coherencia es irrenunciable: enseñar lo que se vive y vivir lo que se enseña.
“La mejor lección no se enseña con palabras, sino con el ejemplo. El verdadero legado del formador es inspirar a otros a creer que pueden”, sostiene.
Una filosofía que trasciende la cancha
Tras más de 40 años formando niños, jóvenes y equipos, Oyarzún resume su camino en una convicción que atraviesa toda su carrera: formar primero personas y luego jugadores.
Esa mirada se forjó en años de trabajo intenso, con extensas jornadas de entrenamiento que se transformaron en verdaderas escuelas de vida. Disciplina, esfuerzo, responsabilidad y perseverancia se desarrollaban junto a los fundamentos técnicos del juego.
Con el tiempo, sus equipos adquirieron un sello reconocible, sustentado en tres pilares: buenos fundamentos individuales, trabajo colectivo sólido y una defensa intensa y responsable, entendida como expresión de carácter, humildad y compromiso.
Esa filosofía no quedó solo en el discurso, sino que se proyectó en generaciones completas que hoy reconocen su influencia.
En septiembre pasado, Alfredo Oyarzún compartió una reflexión pública que sintetiza su trayectoria: más de 40 años formando en el deporte y en la vida. Durante 2025, ese camino fue reconocido por distintas generaciones y comunidades.
Recibió un reconocimiento de los estudiantes del Colegio Purísimo Corazón de María de Fresia, fue homenajeado por la generación campeona de Chile en Arica en 1987, y participó en una cena de camaradería en Puerto Varas, organizada por basquetbolistas formados en la década de los 90.
“El mayor premio no está en las medallas, sino en ver cómo niños y jóvenes se transforman en líderes con propósito”, señaló, reafirmando que formar en la cancha es también formar para la vida.
Raíces formativas y arraigo en Puerto Varas
El vínculo de Alfredo Oyarzún con el básquetbol puertovarino atraviesa toda su vida. Sin embargo, su camino como formador comenzó a inicios de los años 80, cuando, siendo estudiante de Pedagogía en Educación Física en la Universidad de Chile, regresaba cada verano a la ciudad para organizar escuelas gratuitas de básquetbol abiertas a la comunidad.
Lo que comenzó como una iniciativa estacional creció rápidamente, llegando a reunir a cerca de 400 jóvenes. A partir de ese trabajo se conformaron selecciones locales que participaron en los principales torneos formativos del país, como la Copa Pancho en Valparaíso y el Campioni del Domani en el Stadio Italiano de Santiago, además de dar origen a la Asociación de Básquetbol de Puerto Varas. El hito más recordado de ese proceso se produjo en 1988, cuando la selección local se consagró campeona del Nacional de Asociaciones en Arica.
En una época sin clubes formativos estructurados en la comuna, el desarrollo del básquetbol juvenil se sostuvo principalmente en esas escuelas y en el trabajo de establecimientos educacionales, marcando a generaciones completas y sentando las bases de lo que vendría después.
El primer DT del básquetbol profesional en Puerto Varas
Ese recorrido fue determinante para que Alfredo Oyarzún fuera elegido, en 1994, como director técnico del proyecto Huevos Copita, equipo que llevaría por primera vez el básquetbol profesional a Puerto Varas.
Tras su debut en la DIMAYOR con sede en Puerto Montt, el club decidió trasladarse a la ciudad lacustre en 1995, iniciando una nueva etapa histórica para la comuna. Oyarzún se convirtió así en el primer entrenador en dirigir un equipo profesional de básquetbol con base permanente en Puerto Varas, combinando el trabajo del plantel adulto con una intensa labor formativa.
Paralelamente, encabezó la Escuela de Básquetbol Copita y el desarrollo de la serie Sub 18, consolidando un modelo donde el profesionalismo y la formación de base convivían como parte de un mismo proyecto. Más allá de los resultados deportivos, ese proceso dejó infraestructura, identidad y la convicción de que desde una ciudad lacustre también era posible construir proyectos de alcance nacional.
La Escuela de Básquetbol Formativa AO – Verano 2026 es la continuidad natural de ese camino formativo construido en Puerto Varas. No se trata solo de entrenamientos estivales, sino de un proyecto que recoge décadas de experiencia, filosofía y compromiso con la formación integral.
Mientras existan niños y jóvenes con ganas de aprender, el mensaje se mantiene intacto: enseñar con pasión, coherencia y convicción, como el primer día.
