En su primera participación en la Liga Nacional de Básquetbol, el Club Deportivo Social y Cultural Puerto Varas firmó una campaña inolvidable que quedó en la memoria del básquetbol local. Con un equipo que se armó en tiempo récord y sin pretemporada, el conjunto lacustre logró posicionarse entre los cuatro mejores equipos del país, tras una actuación que superó ampliamente las proyecciones iniciales.
La temporada 2013-14, tercera edición de la LNB, comenzó con el equipo dirigido por Cipriano Núñez imponiéndose con autoridad en la fase zonal sur, donde finalizó en el primer lugar. Ese sólido rendimiento le permitió acceder a la fase nacional, en la que, pese a un cierre complejo, logró asegurar el cuarto puesto, con 7 triunfos y 7 derrotas, superando por diferencia de puntos a Universidad de Concepción y obteniendo así el último boleto a semifinales.
El cruce fue ante el líder de la etapa nacional, Tinguiririca San Fernando, que contaba con una plantilla sólida, dirigida por Pablo Ares. La serie comenzó con dos juegos en San Fernando. En el primero, Tinguiririca dominó con claridad, pese a la baja de Tulio Cobos. Con una actuación sólida desde el arranque, los locales se impusieron por 96-70, con destacadas presentaciones de Darrien Mack, Franco Morales y Patrick Sáez. Fue un partido donde Puerto Varas no logró entrar nunca en ritmo y sufrió desde lo físico y lo táctico.
El segundo encuentro, sin embargo, fue radicalmente distinto. Puerto Varas salió con otro enfoque, dominó gran parte del juego y llegó a estar cinco puntos arriba cuando restaba menos de un minuto y medio. Fue entonces cuando se desató la polémica. Tres faltas técnicas consecutivas cobradas contra los lacustres, sumadas a la eliminación por cinco personales de Patricio Briones, Marcelo Hernández, Grady Reynolds y Rodrigo Espinoza, junto a la expulsión del técnico Cipriano Núñez, marcaron un cierre amargo. Tinguiririca aprovechó el desorden final y terminó ganando 85-82. Espinoza no se guardó nada:
“Fue el robo del siglo. Todo el gimnasio lo vio. Nos cobraban todo en contra, incluso los balones divididos”.
Con la serie 2-0, la llave se trasladó al Coliseo Municipal de Puerto Varas, donde la ciudad se volcó en apoyo a su equipo. La barra oficial, “Los Incansables de la 6”, organizó un banderazo para acompañar al equipo en su último entrenamiento. El vocero, Marcos Silva, declaró que querían repetir lo vivido ante Ancud en fases anteriores, y que la barra —con más de 15 años de historia— estaría presente alentando sin parar durante los cuatro cuartos. En la cancha, el ambiente era de todo o nada.
En la previa a los partidos en casa, Nicolás Ulloa había declarado que el equipo ya habían superado lo vivido en San Fernando y que confiaban en el trabajo colectivo. Humberto Carrizo, en tanto, advirtió que debían evitar repetir errores, tanto propios como arbitrales, y que el Coliseo y su gente serían determinantes.
El sábado 11 de enero de 2014, Puerto Varas mostró su mejor versión y respondió ante su gente con una victoria contundente por 114-99. Fue un partido redondo, con buen movimiento de balón, intensidad defensiva y gran protagonismo colectivo. El triunfo devolvía el alma y la esperanza a un equipo que soñaba con forzar un quinto juego.
Pero el domingo 12 de enero, en el cuarto partido de la serie, Tinguiririca impuso nuevamente su jerarquía. Aprovechó errores del local desde el primer cuarto, dominó en el rebote y ejecutó con eficacia para cerrar la llave con autoridad. Puerto Varas se despidió del torneo, pero con la frente en alto. La serie terminó 3-1 a favor del equipo de la Sexta Región, que luego se consagraría campeón nacional.
El dirigente lacustre Eduardo Burgos fue claro en su evaluación:
“Nadie puede decir que esto fue un fracaso. De no tener nada, terminamos entre los cuatro mejores del país”.
Rodrigo Espinoza fue aún más enfático:
“La directiva debe sentirse orgullosa. Hicimos más de lo que muchos soñaron”.
Pese a la eliminación, la campaña de Puerto Varas fue histórica. Grady Reynolds fue el máximo anotador de la temporada, con 360 puntos en 14 partidos (promedio de 25,7). También fue el jugador con mayor eficiencia (441 puntos de valoración, promedio de 31,5) y lideró la liga en tapones (24, promedio de 1,7 por partido). Geddes Robinson fue segundo en rebotes ofensivos con 113, mientras que Patricio Briones se ubicó tercero en tapones con 19. El plantel se completaba con figuras nacionales como Rodrigo Espinoza, Marcelo Hernández, Nicolás Ulloa y Humberto Carrizo.
Al cierre del torneo, Puerto Varas comenzó a mirar hacia adelante. Evaluó la continuidad de varios jugadores, el fortalecimiento de sus series formativas y su participación futura en ligas como Libsur. Hasta 2025, esta siguió siendo la mejor campaña de un equipo de Puerto Varas en la Liga Nacional de Básquetbol. Un equipo que no solo logró resultados, sino que reconectó a una ciudad con su historia y con su pasión por el deporte.
Al cierre del torneo, el CDSC Puerto Varas comenzó a mirar hacia adelante: evaluó la continuidad de varios jugadores, fortaleció sus series formativas y proyectó su participación futura en ligas como Libsur. Hasta 2025, esta campaña —junto con la actual participación de Puerto Varas Basket en semifinales tras 11 años— ha sido una de las mejores en la historia del básquetbol lacustre en la Liga Nacional de Básquetbol. Un equipo que no solo consiguió resultados, sino que reconectó a toda una ciudad con su historia y su pasión por el básquetbol.
Plantel CDSC Puerto Varas 2013-14: Humberto Carrizo, Patricio Briones, Marcelo Hernández, Nicolás Ulloa, Cristofer Mansilla, Rodrigo Espinoza, Francisco Garrido, Iván Pacheco, Ignacio Palma, Mario Pinto, Pablo Navarro, Yonathan Barría, Patricio Cossio, Johany Gallardo, Jermaine Bell, Grady Reynolds y Geddes Robinson. DT: Cipriano Núñez.
Fuentes:
Diario El Llanquihue.
Diario El Mercurio.